En un contexto marcado por la reducción de fondos y la reconfiguración de la arquitectura humanitaria, Acción contra el Hambre logró mantener presencia en 6 países y más de 40 regiones con programas de respuesta a necesidades urgentes y enfocados en apoyar los actores locales para realizar cambios estructurales en sus comunidades.
© Acción contra el Hambre Colombia
El 2025 ha empezado con cambios drásticos en el sector humanitario, y los primeros meses del año han sido caracterizados por la incertidumbre y la presión de seguir asegurando la asistencia más urgente. La reorganización programática no ha sido fácil, ya que ha implicado ajustes en nuestros equipos y en nuestros modelos operativos, pero la coordinación y comunicación activa con las comunidades y las personas participantes en nuestros proyectos, nos ha permitido seguir trabajando manteniendo un alto nivel de acceso, aceptación y alcance.
En América Latina la financiación de los planes de repuesta humanitaria ha sido especialmente baja, y en muchos países ya no se cuenta con estructuras de coordinación humanitaria realmente operativas y planes de respuesta actualizados, lo que pone en riesgo los avances de los últimos años.
De hecho, factores desencadenantes como la violencia armada y la variabilidad climática han ido aumentando, poniendo presión sobre los hogares y las personas. Por otro lado, ha mejorado en términos generales la seguridad alimentaria, pero persisten zonas y grupos poblaciones altamente vulnerables.
En este contexto desafiante, Acción contra el Hambre alcanzó a 243.519 personas en Centroamérica, Colombia, Perú y otros países, integrando respuesta inmediata y soluciones de resiliencia.
- En Centroamérica se impulsó la migración circular segura de mujeres rurales, fortaleciendo sus oportunidades económicas y el desarrollo en sus comunidades de origen.
- En Colombia se respondió a una de las mayores emergencias por desplazamiento en el Catatumbo, garantizando acceso a servicios básicos y asistencia humanitaria a miles de personas afectadas.
- En Perú se fortalecieron los sistemas de alerta temprana y las capacidades de comunidades indígenas para responder a emergencias como sequías, inundaciones y derrames de petróleo.
- En otros países se fortaleció la respuesta rápida ante la desnutrición infantil, la atención a sobrevivientes de violencia basada en género y el liderazgo comunitario en el seguimiento nutricional.
A todas las entidades públicas, privadas, académicas y de sociedad civil con las cuales hemos trabajado este año, agradecemos su confianza y colaboración.
Compartimos el Balance Anual 2025, para conocer los detalles por país, el cambio de la arquitectura humanitaria, nuestras acciones destacadas y el alcance por sectores.



